Llegué aquí a Irlanda en septiembre de 2020 y empecé con la energía 100% con ISI. Me sorprendió gratamente en mi primer día con a través de zoom. A pesar de que no conocía a nadie me sentí bienvenido no sólo por mis compañeros de clase, pero mucho más por mi profesor encantador. Pasó el tiempo y tuve otros profesores, yo diría que son como nuestros padres en nuestro camino aquí en este nuevo país. Me sentía extranjera y muy poca cosa a veces por el idioma pero acabé creyendo en mi misma. Empecé a caminar como un bebé paso a paso, a regalar sonrisas, a querer a todo el mundo, a explorarlo todo (incluso los días de lluvia podíamos pasear por Dublín con mi aventurera profesora Edia con una sonrisa en la cara), a divertirme sabiamente y a amar Irlanda.
Si tuviera que dar un consejo a los nuevos estudiantes, sería que preguntaran sin dudarlo a los profesores o a cualquier miembro del personal de ISI porque siempre son de gran ayuda. Recuerdo la cafetería como uno de mis lugares favoritos del edificio ISI; el olor a café mezclado con el ambiente internacional y la amabilidad del personal podían inyectar en tu día una dosis de energía. Gracias, ISI por darme la oportunidad de crecer con vosotros en los últimos meses y por poner en mí la voluntad de seguir aprendiendo más y más. Amo a ISI porque ISI me amó desde que empecé mi primer día y me hizo esta nueva persona fuerte. Gracias, Dublín, por pintar mis días de colores, por ser tan verde incluso en los días fríos y por la gente amable y feliz que acoges.
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